Desde tiempos prehispรกnicos, el Altiplano hidalguense ha sido un territorio estratรฉgico para el comercio, la movilidad y el intercambio cultural. Una de las rutas mรกs importantes fue la de la obsidiana, que partรญa del Cerro de las Navajas, en Epazoyucan, con destino a Veracruz, atravesando la zona sureste del actual estado de Hidalgo. Este antiguo trayecto fue recorrido, probablemente, por culturas como la teotihuacana, tolteca, chichimeca y mexica, dejando una profunda huella histรณrica en la regiรณn.
Con la llegada de los espaรฑoles, este corredor natural se consolidรณ aรบn mรกs mediante la instalaciรณn de haciendas y ranchos, ubicados estratรฉgicamente como puntos de descanso y abastecimiento a lo largo del trayecto, ademรกs de convertirse en importantes centros productivos que marcaron el desarrollo econรณmico y social del Altiplano.
Dรฉcadas mรกs tarde, entre 1866 y 1887, el avance del ferrocarril reforzรณ la relevancia de esta zona con la construcciรณn del llamado โcamino de hierroโ de Mรฉxico a Veracruz, integrando estaciones clave como Irolo y San Lorenzo, que impulsaron la conectividad, el comercio y la movilidad regional.
Este legado histรณrico volviรณ a cobrar vida el pasado 8 de febrero, cuando productores y expendedores de pulque del altiplano hidalguense donde participaron en el Festival del Pulque, celebrado en la explanada de la ex Hacienda de San Lorenzo. Ante un pรบblico numeroso, se ofreciรณ la tradicional bebida, sรญmbolo de identidad y herencia cultural, en un ambiente de orgullo, tradiciรณn y convivencia.

El evento permitiรณ reconocer la riqueza patrimonial del Altiplano hidalguense, asรญ como el valor de su gente, que con esfuerzo, hospitalidad y compromiso continรบa preservando estos espacios histรณricos, autรฉnticos testigos de la arquitectura y la memoria colectiva de la regiรณn.




