Almoloya, Tepeapulco, Emiliano Zapata, Tlanalapa y Apan sumaron ese valor de producción, con Almoloya a la cabeza de los cinco.
Por: Alberto Carrasco Cedillo
En el Altiplano, el maguey forma parte del paisaje y de nuestra historia. Entre sus pencas hay años de cuidado, jornadas de trabajo y conocimientos que las familias han transmitido por generaciones. Esa herencia también tiene un valor económico.
Durante 2025, el maguey pulquero alcanzó en Hidalgo un valor de producción de 664.2 millones de pesos, el mayor del periodo 2020–2025 en cifras sin ajustar por inflación, de acuerdo con los registros de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
En nuestra región, cinco municipios sumaron un valor de producción de $8,227,511.47 durante 2025. Almoloya encabezó este grupo con $3,101,930.22; le siguió Tepeapulco, con $2,043,777.96. Emiliano Zapata registró $1,031,285.44; Tlanalapa, $1,027,990.25, y Apan, $1,022,527.60.
El dato que destaca está en la tierra: estos cinco municipios pasaron de 168 hectáreas sembradas en 2024 a 203 en 2025, un crecimiento de 20.8%. Apan duplicó su superficie, de 14 a 28 hectáreas; Almoloya pasó de 49 a 56; Tepeapulco, de 70 a 78; Emiliano Zapata, de 12 a 16, y Tlanalapa, de 23 a 25. Todos registraron un aumento.
El dato que destaca está en la tierra: estos cinco municipios pasaron de 168 hectáreas sembradas en 2024 a 203 en 2025, un crecimiento de 20.8%. Apan duplicó su superficie, de 14 a 28 hectáreas; Almoloya pasó de 49 a 56; Tepeapulco, de 70 a 78; Emiliano Zapata, de 12 a 16, y Tlanalapa, de 23 a 25. Todos registraron un aumento.

En Apan, a este panorama se suman acciones para impulsar el cultivo. Durante 2025, el gobierno municipal encabezado por la Dra. Zorayda Robles Barrera entregó 66,666 hijuelos de maguey a productoras y productores, con el objetivo de fortalecer las plantaciones y posicionar nuevamente al municipio como una potencia magueyera.

Son municipios que comparten una identidad construida alrededor del maguey, el aguamiel y el pulque. Su vínculo tiene reconocimiento oficial: los cinco están incluidos en la indicación geográfica protegida “Aguamiel de la Región Aguamielera de Hidalgo”, cuya declaración reconoce a los Llanos de Apan entre las zonas históricas de esta actividad.
Por eso, hablar del orgullo pulquero también es reconocer a quienes sostienen el oficio: quienes cuidan el maguey, recolectan el aguamiel y conservan los saberes que dan identidad a esta tierra.
Almoloya, Apan, Emiliano Zapata, Tepeapulco y Tlanalapa tienen una historia que sigue creciendo entre magueyes. Su futuro también merece cuidado, reconocimiento y oportunidades para las familias del campo.



