Durante ayer y este miércoles, una formación de aeronaves militares sorprendió a habitantes de distintos puntos de Tepeapulco, Tlanalapa y Emiliano Zapata. Su característico sonido hizo que muchos voltearan al cielo para descubrir de qué se trataba.
Por: Alberto Carrasco Cedillo
Quienes alcanzaron a fotografiarlas pudieron observar algo poco habitual: varios aviones de la Fuerza Aérea Mexicana desplazándose de manera coordinada sobre el Altiplano hidalguense.
Por sus características visibles, las aeronaves corresponden a T-6C+ Texan II, uno de los modelos empleados por la Fuerza Aérea Mexicana. Se trata de aviones monomotor turbohélice utilizados para distintas misiones, entre ellas adiestramiento y operaciones de carácter táctico. La Secretaría de la Defensa Nacional señala que su material aéreo es empleado en tareas que incluyen reconocimiento, transporte, adiestramiento y operaciones especiales.
Y aunque verlos juntos resulta espectacular desde tierra, el vuelo en formación exige mucho más que simplemente mantener varios aviones cerca unos de otros: requiere coordinación entre pilotos, control de velocidad, altitud, separación y posición respecto al resto de la formación.
El Altiplano y su cercanía con uno de los puntos aéreos más importantes del país
La presencia de aeronaves militares en esta región tampoco resulta extraña si miramos el mapa.
Al sur del Altiplano hidalguense se encuentra Santa Lucía, Estado de México, sede de la Base Aérea Militar No. 1 y de la I Región Aérea Militar de la Fuerza Aérea Mexicana. Actualmente, la Defensa mantiene precisamente en Santa Lucía tanto la 1/a Zona Aérea Militar como el mando de la I Región Aérea Militar.
En el mismo complejo se encuentra el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en Zumpango. De acuerdo con cifras del propio aeropuerto, desde el inicio de sus operaciones y hasta junio de 2026 había acumulado más de 211 mil operaciones aéreas. (AIFA)
Además, el espacio aéreo del centro del país funciona actualmente bajo un sistema diseñado para integrar las operaciones del AIFA con las del Aeropuerto Internacional Benito Juárez y Toluca. La autoridad aeronáutica mexicana rediseñó rutas, llegadas, salidas y aproximaciones precisamente para permitir la convivencia de las operaciones de estos aeropuertos bajo procedimientos coordinados.
Esto ayuda a entender por qué para quienes vivimos en esta parte de Hidalgo mirar hacia arriba puede resultar bastante interesante: nuestra región se encuentra próxima a uno de los complejos civiles y militares de aviación más importantes del centro de México.

¿Y por qué hacen tanto ruido?
El T-6C Texan II no es un avión comercial. Es una aeronave compacta de alto desempeño impulsada por un motor turbohélice Pratt & Whitney Canada PT6A-68 de aproximadamente 1,100 caballos de potencia, que mueve una hélice de cuatro palas. (Air & Space Forces Magazine)
Esa combinación, sumada al paso simultáneo de varias unidades, explica buena parte del sonido intenso que ayer y hoy llamó la atención en diferentes puntos de la región.
Los Texan tampoco son desconocidos en Santa Lucía. La propia Defensa ha documentado anteriormente operaciones y exhibiciones desde la Base Aérea Militar No. 1 en las que estas aeronaves han realizado maniobras coordinadas junto con otros aparatos de la Fuerza Aérea Mexicana.
Hasta el momento no localizamos un comunicado oficial que detalle el motivo específico de los vuelos observados estos días sobre el Altiplano, por lo que no sería correcto atribuirles una misión determinada.
Lo que sí podemos confirmar es qué tipo de aeronaves fueron captadas y algo que ayer y hoy quedó bastante claro para quienes las escucharon pasar:
por unos minutos, el característico rugido de la Fuerza Aérea Mexicana convirtió al cielo del Altiplano en protagonista.



