Su propio primer informe reporta dos ejercicios públicos de acercamiento en la comunidad durante su primer año. Vecinos cuestionan su presencia y atención; legalmente, las firmas no bastan para destituirlo, pero sí pueden respaldar una petición formal.
La inconformidad contra el regidor de Emiliano Zapata Misael Marañón Lugo comienza a tomar forma en la comunidad de José María Morelos.
Habitantes han difundido una convocatoria para acudir a las oficinas ejidales y reunir firmas ante lo que califican como falta de atención, poca presencia en la comunidad y una representación que consideran insuficiente.

Esta vez, sin embargo, el reclamo puede contrastarse con un documento elaborado por el propio regidor: su Primer Informe de Actividades 2024-2025.
En él, Marañón asegura haber cumplido con sus obligaciones, asistido a 24 sesiones ordinarias y 21 extraordinarias del Ayuntamiento y participar en diversas comisiones municipales.
Pero al referirse específicamente a José María Morelos, el propio documento señala que durante su primer año se realizaron dos ejercicios de informe y acercamiento ciudadano en espacios públicos.
El regidor atribuye a esos acercamientos gestiones como un teléfono público gratuito y mejoras en la Casa de la Tercera Edad.
¡Ah! y reporta como una logro la donación de un pastel para los adultos mayores.

El reclamo no es que el informe esté vacío; es si resulta suficiente.
El documento permite establecer algo importante: sería incorrecto afirmar que el regidor no reportó absolutamente ninguna actividad en José María Morelos.
Pero también abre preguntas legítimas.
Marañón señala haber recibido más de 70 peticiones y asegura que la mayoría tuvieron una respuesta favorable, aunque en su informe no desglosa cuántas corresponden específicamente a José María Morelos, cuáles fueron resueltas ni presenta en ese apartado una relación individual de folios, fechas y resultados.
Buena parte del resto de sus actividades son descritas como participación en acuerdos del Cabildo, acompañamientos a funcionarios, asistencia a actividades municipales y gestión social. Por ejemplo, el informe enumera apoyos sociales, adquisición de vehículos, mejoras de agua potable, alumbrado y otros asuntos en los que señala haber participado dentro del Ayuntamiento.
Es justamente ahí donde hoy se encuentra el choque entre lo que el regidor reporta haber realizado y la percepción de habitantes que aseguran no sentirse atendidos ni representados.
¿Tiene que vivir en Morelos para representarla?
No.
La ley no exige que un regidor viva específicamente en la comunidad que le sea encomendada.
Para integrar el Ayuntamiento sí debió acreditar ser vecino de Emiliano Zapata y contar con al menos dos años de residencia en el municipio antes de la elección. Además, la Ley Orgánica Municipal establece que las personas integrantes del Ayuntamiento deben residir en la municipalidad durante el ejercicio del cargo.
Por ello, que Marañón sea originario de Pachuca o haya vivido anteriormente ahí no constituye por sí mismo una irregularidad.
La cuestión sería diferente únicamente si pudiera documentarse que actualmente no reside en el municipio de Emiliano Zapata.
Las firmas no pueden destituirlo automáticamente
También existe una precisión fundamental para quienes actualmente están reuniendo firmas:
No existe un mecanismo mediante el cual determinado número de firmas de habitantes destituya automáticamente a un regidor.
La Ley Orgánica Municipal establece que es el Congreso del Estado de Hidalgo, mediante acuerdo de las dos terceras partes de sus integrantes, quien puede suspender o revocar el mandato de un integrante del Ayuntamiento por causas graves. Entre ellas se encuentran abandonar sus funciones durante 30 días consecutivos sin justificación, faltar injustificadamente a tres sesiones consecutivas, ser vinculado a proceso por un delito doloso o incurrir en actos u omisiones que afecten la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia de su función.
Por eso, las firmas pueden tener peso político y respaldar una petición ciudadana, pero no sustituyen el procedimiento legal.
Si los habitantes consideran que existe un incumplimiento, su expediente sería mucho más sólido acompañado de solicitudes sin atender, fechas, documentos, mensajes, testimonios y demás elementos verificables.
Morelos ya puso el tema sobre la mesa
Misael Marañón afirma en su primer informe que mantiene atención ciudadana mediante oficina, redes sociales, perifoneo y grupos de WhatsApp.
Hoy, habitantes de José María Morelos sostienen que esa atención no ha sido suficiente.
Y ahí se encuentra el verdadero centro de esta historia.
La discusión ya no debería reducirse a decir que el regidor “no ha hecho nada”. Su propio informe permite una pregunta mucho más seria: ¿lo que ha hecho es suficiente para la comunidad a la que dice servir?
En José María Morelos, una parte de sus habitantes parece tener clara su respuesta y ha comenzado a organizarse para exigir cuentas.




