Por: Alberto Carrasco Cedillo
Tepeapulco, Hidalgo. La clausura de cuatro negocios por operar sin licencia de funcionamiento volvió a abrir un debate que va mucho más allá del cumplimiento de un trámite administrativo: el de quienes decidieron emprender y hoy ven en su negocio una inversión, un proyecto de vida y una fuente de ingresos para sus familias.
El Gobierno Municipal informó que los establecimientos ya habían sido notificados para regularizar su situación. Al no atender los requerimientos, personal de Reglamentos Municipales colocó los sellos de clausura y aplicará sanciones que van de 50 a 75 Unidades de Medida y Actualización (UMA), además del pago de la licencia de funcionamiento.

Legalmente, la autoridad actúa dentro de sus atribuciones. El orden y el cumplimiento de la ley son indispensables para cualquier municipio. Sin embargo, la discusión no debería quedarse únicamente en la aplicación de sanciones.
Tepeapulco no solo vive de la industria. También lo hace gracias a cientos de pequeños comercios impulsados por personas que decidieron emprender, abrir una nueva opción para los consumidores y construir una fuente adicional de ingresos para fortalecer la economía de sus hogares. Detrás de cada negocio clausurado no solo hay un permiso pendiente; hay inversión, esfuerzo y la apuesta de quienes buscan salir adelante por cuenta propia.
La regularización del comercio es necesaria y beneficia a todos. Pero también resulta válido preguntarse si, antes de llegar a una clausura, deberían existir más facilidades, acompañamiento y menos burocracia para que los pequeños empresarios puedan cumplir con sus obligaciones sin poner en riesgo el patrimonio que han construido.
A esta conversación se suma otra inquietud que comienza a escucharse entre comerciantes y ciudadanos: si el municipio incrementa la recaudación por licencias, permisos y multas, la población espera que esos recursos también se reflejen en mejores calles, servicios públicos eficientes, alumbrado y mayor seguridad. La legalidad y la rendición de cuentas deberían avanzar de la mano.
El Gobierno Municipal adelantó que los operativos continuarán y que aún existen más de mil establecimientos pendientes de regularizar su documentación. El reto será demostrar que la aplicación de la ley no solo busca recaudar o sancionar, sino construir un municipio más ordenado sin perder de vista a quienes todos los días invierten, generan movimiento económico y fortalecen el comercio local.





