Este jueves se desarrolla una audiencia clave en los juzgados de Apan, donde se revisa el caso de Juan Pablo N, acusado del feminicidio de Lilian Escudero Fernández, una joven universitaria de 20 años cuya muerte conmocionó a la región del altiplano hidalguense.
Desde temprana hora, en el exterior del edificio judicial —ubicado a un costado de la presidencia municipal— se congregaron alrededor de cien personas. El lugar se convirtió en escenario de consignas encontradas: mientras familiares y amistades de Lilian exigen justicia por su muerte, integrantes del Colectivo Nacional No Más Presos Inocentes demandan la liberación del imputado, al sostener que se trata de una acusación injusta.
También estuvieron presentes integrantes del colectivo Las Hijas de Mayahuel, quienes se sumaron a las exigencias de justicia para la joven universitaria.
Entre pancartas, banderas moradas y gritos de “Justicia para Lilian” y “Juan Pablo es inocente”, la jornada refleja la profunda división de posturas que rodea el caso, uno de los que más atención ha generado en la región.
Lilian Escudero Fernández estudiaba la Licenciatura en Contaduría en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, campus Ciudad Sahagún, en el municipio de Tepeapulco. Tenía 20 años cuando fue localizada sin vida en enero de 2024, en el lugar donde rentaba una estancia.
De acuerdo con las investigaciones, el principal sospechoso es su casero, identificado como Juan Pablo N, quien también se desempeñaba como profesor en la Universidad Politécnica de Pachuca. Según la familia de la joven, el acusado habría intentado hacer pasar la muerte como un suicidio.

Los peritajes realizados posteriormente revelaron que Lilian habría sufrido diversas violencias antes de morir, lo que fortaleció la línea de investigación por feminicidio.
Mientras tanto, familiares y conocidos del imputado sostienen que la muerte de la joven no fue responsabilidad de Juan Pablo y argumentan que no todas las muertes de mujeres pueden clasificarse automáticamente como feminicidio.
El proceso judicial se encuentra actualmente en etapa intermedia, en la que tanto el Ministerio Público como la defensa continúan presentando y analizando pruebas.
Afuera de los juzgados, el ambiente permanece cargado de dolor, indignación y expectativa. Para la familia de Lilian, cada audiencia representa un paso más en la búsqueda de justicia por la vida de una joven que, aseguran, tenía un futuro prometedor por delante. Mientras tanto, del otro lado, quienes respaldan al acusado esperan que las investigaciones concluyan con su absolución.
La resolución del caso continúa siendo seguida de cerca por la comunidad del altiplano hidalguense, donde el nombre de Lilian se ha convertido en un símbolo de exigencia de justicia.





