Por: Alberto Carrasco Cedillo
Hay historias que nacen en el Altiplano Hidalguense y terminan inspirando a todo un estado. La de Yexalen Islas Castillo es una de ellas.
Originaria de Almoloya y egresada del COBAEH Plantel Almoloya, la joven logró lo que para muchos parecÃa un sueño lejano: obtener una beca completa para estudiar en la Universidad de Pensilvania, una de las instituciones de educación superior más reconocidas y prestigiosas del mundo.
Detrás de este logro no hubo atajos ni privilegios. Hubo disciplina, constancia y una meta clara que comenzó a construir desde la secundaria. Consciente de que querÃa estudiar en el extranjero, Yexalen fortaleció su preparación académica, aprendió inglés de manera autodidacta y enfrentó un proceso de admisión tan exigente como competitivo.
Su camino no fue sencillo. Presentó 22 solicitudes de ingreso a distintas universidades internacionales, elaboró ensayos personales, acreditó su trayectoria académica y sus actividades extracurriculares, además de presentar el Scholastic Assessment Test (SAT), uno de los exámenes utilizados para el ingreso a universidades de Estados Unidos.

El esfuerzo rindió frutos.
Hoy, Yexalen cursa las licenciaturas en EnfermerÃa y Neurociencias en la Universidad de Pensilvania, llevando consigo no solo sus sueños, sino también el nombre de Almoloya, del Altiplano Hidalguense y de Hidalgo hasta uno de los campus universitarios más importantes del planeta.
La joven ha reconocido que la formación recibida en el COBAEH fue una pieza clave para alcanzar esta meta, pues ahà desarrolló las bases académicas y participó en actividades que fortalecieron su perfil para competir a nivel internacional.
Su historia demuestra que el lugar donde se nace no define hasta dónde se puede llegar. Desde un municipio del Altiplano Hidalguense también pueden abrirse las puertas de las universidades más prestigiosas del mundo cuando el talento se encuentra con el esfuerzo.

Más que un logro académico, la historia de Yexalen representa un motivo de orgullo para Almoloya y para toda la región. Es la prueba de que en las aulas del Altiplano se forman jóvenes capaces de romper fronteras, inspirar a nuevas generaciones y demostrar que los grandes sueños también pueden comenzar en una comunidad hidalguense.




