De Ciudad Sahagún al sureste del país: la mano hidalguense detrás de los vagones del Tren Maya

Mientras el Tren Maya recorre miles de kilómetros en el sureste de México, parte fundamental de ese proyecto ferroviario tiene su origen en el corazón industrial del Altiplano hidalguense: Ciudad Sahagún, donde se fabricaron los trenes que hoy forman parte de una de las obras de infraestructura más importantes del país.

La empresa Alstom, a través de su planta instalada en esta ciudad del municipio de Tepeapulco, fue la encargada de diseñar y ensamblar los trenes que circulan en el proyecto del Tren Maya. De acuerdo con información oficial de la compañía, en esta planta hidalguense se construyeron 42 trenes del modelo X’trapolis, como parte del contrato adjudicado en 2021 para el suministro del material rodante y sistemas ferroviarios del proyecto.

La fabricación de estas unidades no solo representó un reto tecnológico, sino también una importante fuente de empleo para miles de trabajadores mexicanos. Según datos publicados por la propia empresa, el proyecto generó alrededor de 4 mil empleos directos y cerca de 7 mil 500 empleos indirectos, muchos de ellos vinculados con proveedores, ingenieros, técnicos y trabajadores especializados.

Para la región del Altiplano hidalguense, el papel de Ciudad Sahagún no es menor. Desde hace décadas, esta ciudad es considerada uno de los principales polos de la industria ferroviaria en México, con una tradición industrial que se remonta a la segunda mitad del siglo XX y que ha permitido la fabricación de trenes, vagones y locomotoras para distintos sistemas de transporte en el país y en el extranjero.

Hoy, esa experiencia acumulada volvió a colocarse en el mapa nacional con la producción de los trenes del Tren Maya. En los talleres de la planta de Alstom, ingenieros, técnicos y trabajadores especializados participaron en el armado de las unidades que actualmente conectan estados como Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Cada tren fue diseñado con diferentes configuraciones de servicio —turístico, regional y de larga distancia— y con elementos inspirados en la identidad cultural del sureste mexicano. Sin embargo, detrás de ese diseño también está la experiencia industrial desarrollada en Hidalgo.

Más allá de la obra ferroviaria, el impacto del proyecto también se refleja en las familias que dependen de esta industria. Para muchos trabajadores de Ciudad Sahagún, la fabricación de los trenes representó estabilidad laboral y continuidad en una tradición manufacturera que durante décadas ha distinguido a la región.

Grupo de trabajadores de la construcción posando juntos en un sitio de obra, con casco de seguridad y chalecos, junto a un tren en construcción. El paisaje incluye maquinaria y vegetación.

Así, mientras el Tren Maya avanza por la selva y las costas del sureste, parte de su historia también se escribió en los talleres del Altiplano hidalguense, donde la mano de obra local volvió a demostrar que desde Hidalgo también se construyen los grandes proyectos de infraestructura del país.

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